“¿Y si sí?”: celebran triunfo de México ante Ecuador durante el FutFest
A lo largo de 40 años, el señor Felipe Serrano ha mantenido con cariño su bandera de México; inmensa, con colores que han envejecido con el tiempo, esa bandera tricolor ondeó por la tarde noche de este martes entre miles de aficionados que, al igual que él, esperaban con ansias la victoria de la Selección Mexicana en la gran fiesta del futbol 2026.
Y la victoria no tardó en llegar a los ojos de miles de aficionados que acudieron este martes al FutFest, en el Centro Cultural Universitario (CCU) de la Universidad de Guadalajara, donde mostraron su pasión, entrega y emociones en un partido que acabó con la esperanza de la selección ecuatoriana y que le dio a los mexicanos un momento histórico.
Los pronósticos meteorológicos no mencionaron nada acerca de la lluvia de cerveza, tequila y palomitas que cayó sobre los aficionados del Tri esa tarde con cada gol. Al minuto 22, y después de un par de episodios que amenazaron la portería del equipo contrario, al fin, Julián Quiñones marcó el primer gol de la selección, y el primer clavo en el ataúd de la selección de Ecuador.
En las gradas del Ágora Jenkins del CCU había quien esperaba tres goles a favor y dos en contra; otros deseaban ver una goliza en contra de Ecuador como una especie de venganza ante los conflictos diplomáticos entre ambos países, y otros, entre risas, abucheaban a todo pulmón cuando la pantalla mostraban a los jugadores vestidos de amarillo.
“Yo tuve la fortuna de estar en el Mundial de 1970, en México, tenía solo cuatro años, pero en ese entonces me regalaron un boleto”, afirmó entre risas el señor Felipe Serrano pocas horas antes del partido y sin dejar de ondear la bandera considerablemente más alta que él.
Mientras los niños se entretenían en el área de juegos del CCU, otras universitarias como Rocío Rosales disfrutaban del ambiente que se vivió en ese espacio. Con su camiseta verde, como miles de personas en el mismo lugar, llegó desde temprano con su familia para ver el partido en una de las pantallas más grandes de México.
“Me ha encantado, tengo todos los partidos viniendo aquí, me encanta esa libertad de poder traer tus cosas, el orden que tienen con los ingresos y el ambiente que se hace está padrísimo”, refirió.
Ni siquiera acaban el primer tiempo del partido cuando los decibeles alcanzaron niveles que saturan los oídos. Entre chiflidos, mentadas de madres, abucheos, “olés” y más, los aficionados celebraron al minuto 31 el segundo gol de México: una jugada que Raúl Jiménez hizo parecer sencilla, pero que marcó la historia para el Tricolor.
La última vez que México acarició las mieles de los octavos de final también fue en casa. En los mundiales de 1970 y 1986 la Selección logró alcanzar la ronda de cuartos de final, pero encontró barreras europeas que superaron el talento de los “ratones verdes” mexicanos.
Pero esta vez, los “olés” se escuchaban al unísono cuando la Selección ‘toreaba’ a sus contrincantes en este encuentro, pero también parecía que el ambiente se sincronizaban cuando el balón se acercaban a la portería que resguardaba un muro llamado Raúl “Tala” Rangel, enfundado en un uniforme inconfundiblemente rosa mexicano.
“Todo esto me ha gustado, la comunión con la gente durante el partido y que todo el mundo se siente mundialista. Escuché por ahí que hasta los latidos del corazón de la gente se sincronizan en este tipo de espacios; hemos disfrutado mucho eso”, mencionó Juan José, otro de los aficionados que disfrutó la victoria de la selección.
Confiados en la victoria, pero sin caer en la soberbia, los miles de aficionados en el CCU coreaban el “Cielito lindo” bajo una noche que prometía lluvia y victoria. Cantaban y no lloraban, pero ese coro se convirtió, poco a poco, en una ola de emoción que se sentía y se contagiaba en cada rincón frente a la pantalla.
“¿Y si sí?”, se preguntaban algunos mientras soñaban con una Selección levantando la Copa del Mundo y sufriendo los últimos siete minutos adicionales que marcarían el final del partido.
Pero mientras eso ocurría, la afición de “El Tri” ya celebraba esta victoria (un sueño a la vez) frente a un equipo ecuatoriano cuya disciplina y talento envidian en Europa, pero que en esta ocasión, en casa mexicana, no logró alcanzar el triunfo.
“¿Y si sí?”, se siguen preguntando miles, millones, en Guadalajara y en todo México a la espera que el milagro ocurra en casa.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 1 de julio de 2026
Texto: Pablo Miranda Ramírez
Fotografía: Luis Manuel Sosa Gutiérrez
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