Investigadores del CUValles desarrollan tecnología para tratar vinazas tequileras y reducir su impacto ambiental
Investigadores del Centro Universitario de los Valles (CUValles) de la UdeG trabajan en el desarrollo de un sistema integral para el tratamiento de vinazas tequileras,uno de los residuos más contaminantes generados por la industria del tequila.
A propósito del Día Internacional del Tequila, que se conmemora el 24 de julio, dieron a conocer que el proyecto, que ya cuenta con una patente concedida y otra en proceso, busca ofrecer soluciones tecnológicas accesibles, en especial para pequeñas y medianas empresas del sector.
El doctor Héctor Huerta Ávila, jefe del departamento de Ciencias computacionales e ingenierías del CUValles, explicó que esta iniciativa ha sido impulsada por diversos fondos públicos y responde a una problemática ambiental urgente en la región Valles de Jalisco.
“Básicamente, es un sistema para realizar tratamiento de aguas contaminadas, en particular enfocado al tratamiento de vinazas tequileras, que son los efluentes (líquidos residuales de una actividad industrial) que surgen de la destilación del tequila. Estamos desarrollando un esquema completo desde que el efluente sale de la fábrica hasta obtener agua que cumpla con las normas establecidas por las entidades estatales y federales. No se trata aún de agua potable, pero sí de un recurso que puede reutilizarse de manera segura en procesos como el riego”, detalló.
Subrayó que actualmente colaboran con tres tequileras de la región, las cuales proporcionan muestras para pruebas, con miras a instalar plantas piloto en sus empresas.
“Siempre es importante tener vinculación con las empresas porque estamos resolviendo un problema real. Ellas serán las usuarias finales de la tecnología y nos permiten recibir retroalimentación directa. Nuestro siguiente paso es instalar plantas piloto que operen de forma continua, lo que permitirá validar la tecnología a mayor escala. Además, este desarrollo ya cuenta con una patente otorgada y estamos por mandar, en los próximos meses, una segunda para esta misma tecnología”, señaló.
El doctor Héctor Daniel Flores León, profesor de asignatura e investigador asociado al proyecto, explicó que el sistema integra diversos procesos físico-químicos y una etapa final de fotocatálisis para degradar los contaminantes más complejos.
“El tratamiento de vinazas implica varias etapas, como sedimentación, coagulación y floculación. Utilizamos dióxido de titanio como catalizador, lo que permite reducir la energía necesaria para degradar los compuestos orgánicos. Aunque es un proceso que puede tardar entre cuatro y seis horas, estamos optimizando su eficiencia mediante recirculación del efluente y seguimiento solar para aprovechar al máximo la energía”, explicó.
Flores León destacó que uno de los objetivos principales es mantener costos accesibles para facilitar la adopción de esta tecnología en pequeñas tequileras.
“No es una tecnología excesivamente costosa. Justamente, buscamos que sea reproducible para pequeñas y medianas empresas. El reactor incorpora sensores de radiación solar, seguimiento del sol e instrumentación para medir el estado de la vinaza y su nivel de degradación. Esto permite determinar el momento adecuado para concluir el tratamiento y pasar al siguiente lote”, señaló.
En el área de investigación básica, la doctora María Alejandra Carrión Álvarez, jefa del departamento en Ciencias naturales y exactas del CUValles, trabaja en la síntesis y mejora de los materiales utilizados en el proceso, particularmente el fotocatalizador.
“En ciencia básica trabajamos a pequeña escala, sintetizando el dióxido de titanio en el laboratorio y depositándolo en superficies de vidrio para realizar los tratamientos. Este material requiere luz solar para activar su reacción, por lo que los procesos de fotólisis se realizan al exterior, permitiendo que las nanopartículas actúen sobre los contaminantes. Aunque la síntesis puede tomar alrededor de una semana, hemos logrado mejores rendimientos con materiales desarrollados en el propio laboratorio”, explicó.
Carrión Álvarez también destacó el impacto formativo del proyecto en estudiantes de licenciatura y posgrado, quienes participan activamente en investigaciones, tesis y publicaciones.
“A los estudiantes les interesa mucho participar porque es un proyecto regional y aplicado. Muchos de ellos conocen de primera mano la problemática de las vinazas. Por cada litro de tequila se generan entre 10 y 15 litros de vinaza, y este residuo puede ser hasta 100 veces más contaminante que el agua gris que generamos en casa. Esto los motiva a involucrarse, ya que están contribuyendo a resolver un problema real que afecta a su entorno”, concluyó.
Atentamente
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Guadalajara, Jalisco, 23 de julio de 2026
Texto: Laura Sepúlveda Velázquez
Fotografía: Adriana González | Héctor Montaño | Francisco J. López | INAH
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