Danza prehispánica retumba con fuerza en la Preparatoria de Santa Anita
Es el ruido de las percusiones lo que nos atrajo a la cancha deportiva de la Preparatoria de Santa Anita, donde un enorme tambor se encontraba en medio de un círculo enigmático elaborado con bugambilias, diversas hojas de árboles y plantas; frutas como mangos, manzanas, piñas y camotes; dibujos pertenecientes al calendario azteca, además de unas inmensas caracolas marinas; así es el escenario de la Trayectoria de Aprendizaje Especializante (TAE) en Danza Prehispánica.
Vestida con un atuendo bordado, colorido y casi mágico, la maestra Hilda Mojarro Bañuelos, del Consejo Internacional de Investigadores y docente de este plantel del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), pidió a sus alumnos, quienes portaban trajes de manta que simulaban huipiles típicos, que hicieran círculo alrededor de la ofrenda, misma que servirá como escenario de la danza originaria “La Salinera”, en la que con movimientos igualmente circulares, los bailarines presentaron su energía y elaboraron una “flor” con cuatro pasos distintos.
“Se hace la ofrenda en círculo porque danzamos en círculo, igual que la Tierra danza alrededor del sol y en la misma dirección, y la ofrendamos con todo lo que la tierra nos regala. Todo lo que se observa, el follaje, el alimento, el aire, el agua, representa los cuatro elementos vitales para vivir”, comentó la maestra Mojarro.
Es ella misma quien desde hace ocho años invita a los jóvenes a conocer estas danzas ceremoniales, teniendo siempre en cuenta los simbolismos, su representación espiritual y la historia de las mismas.
“Tengo 42 años de trayectoria en la Universidad de Guadalajara (UdeG), sin embargo, desde hace 15 años comencé a estudiar la danza de la luna, proveniente de la cultura mexica, proveniente de Mesoamérica y desde hace ocho años me motivé para ofertar esta TAE y poderles transmitir a los jóvenes la conservación cultural, no nada más aprender a danzar, sino reconocer toda la simbología que representa”, mencionó.
En todos estos años de trayectoria y enseñanza, los alumnos de la TAE de Danza prehispánica han logrado llevar su energía y pasión a diferentes escenarios alrededor del país, logrando su acreditación por el Consejo Internacional de la Danza (CID) UNESCO.
“Lo que más disfruto de esta clase es trabajar con los chicos, transmitir el conocimiento, no nada más de la danza, sino de lo que portamos, de lo que aprendemos, retomamos todo porque no es fácil encontrar información verídica de lo que fue nuestra cultura. Los estudiantes elaboran sus atuendos, hacen coronas de flores para los eventos cuando tenemos alguna presentación o celebramos algún cumpleaños; tenemos danzas que son rituales o danzas ceremoniales, todo lo hacemos bailando”, mencionó.
Además del impacto histórico y de rescate cultural, esta TAE ha sido un referente para investigaciones relevantes internacionalmente, tal es el caso del libro La danza prehispánica y su utilización en el ámbito educativo, nacido de un proyecto de investigación doctoral, realizado por la doctora y docente de la Prepa de Santa Anita, Enriqueta Gómez Angulo, quien utilizó esta clase para conocer los métodos en los que la danza prehispánica impacta en la educación, sirviendo como un manual histórico e informativo para los mismos alumnos.
Es por eso que la próxima jubilación de la maestra Hilda Mojarro llena de tristeza los corazones de sus alumnos, quienes la definieron como una profesora “inteligente, cercana y llena de energía”, de quien han aprendido no sólo a conectar cuerpo con alma, sino a poner al centro todos sus sentimientos.
Fátima Morales Solís, alumna de la maestra Hilda, declaró: “La maestra nos inunda del trasfondo cultural de la danza, de sus sonidos y colores. Es una profesora excelente y es todavía mejor persona que nos enseña todo lo que sabe, la admiro muchísimo”, dijo.
“Ha sido increíble formar parte de la UdeG, que me ha dado la oportunidad de incursionar en diferentes dependencias para ir aprendiendo; me ha dado mucho conocimiento personal con el que me siento muy satisfecha”, agregó la maestra Hilda.
Para despedirse, los jóvenes vuelven al círculo y con movimientos poderosos, rítmicos y con energía, bailan otra vez; las bandas rojas de su cabeza, que simbolizan la dualidad entre cara y mente, se mueven a la par de sus pies, mismos que resuenan con fuerza. Al detener los bailes, la maestra les pide a todos hacer “La danza de la palabra”, donde cada uno comparte sus sentimientos respecto a la clase.
Para las próximas generaciones, aquellas que crecerán sin el acompañamiento de la maestra Hilda, ella mandó un mensaje: “Ojalá encuentren el sentido de su vida, que el camino que quieran tomar sea con base en lo que han aprendido mediante la congruencia, el respeto, la armonía. También me gustaría que la universidad nos siguiera apoyando a impulsar nuestra cultura, no sólo en la danza, sino también en otras expresiones artísticas que impacten no nada más a nivel estatal, sino en todo el mundo”.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 10 de marzo de 2026
Texto: Anashely Fernanda Elizondo Corres
Fotografía: Adriana González
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