Plasma la memoria en mural de Teapa, Tabasco, estudiante del CUGuadalajara
El arte urbano tiene el extraordinario poder de revivir la historia de un lugar y para Elena Ochoa, estudiante de cuarto semestre de la licenciatura en Creatividad digital del Centro Universitario de Guadalajara (CUGuadalajara), sus recientes vacaciones fueron el escenario perfecto para demostrarlo.
Ella decidió viajar a su natal Teapa, en Tabasco, para enfrentarse a un reto monumental: pintar un muro de seis metros de alto por 12 de longitud. La iniciativa surgió de una inquietud personal al conocer una convocatoria universitaria y cobró vida gracias al comité del pueblo y el gobierno municipal de su localidad.
“Ya tenía ganas de hacer un mural desde que vi la convocatoria en la escuela”, recordó Elena, quien logró que el proyecto se concretara en la colonia Lázaro Cárdenas, uno de los primeros asentamientos del municipio.
El objetivo de la obra es rescatar la memoria colectiva de una comunidad que, antes de la modernización, dependía de los ríos, los barcos y las canoas para subsistir. Elena, antes de comenzar el mural, realizó una investigación de campo exhaustiva. Exploró el río, los arroyos locales y recolectó fotografías de archivo.
El diseño final, elegido tras presentar cinco bocetos a los líderes vecinales, es un homenaje a dos íconos perdidos en el tiempo: el puente antiguo que colapsó en la década de los ochenta y el tradicional arco que daba la bienvenida al pueblo.
“Quería que los residentes pudieran ver la nostalgia de lo que era antes nuestro pueblo”, explica.
Materializar esta visión exigió desgaste físico, pues optó por una técnica mixta aplicando pintura tradicional de pared para los colores base y utilizando la intensidad del aerosol para los detalles.
A través de la pinta del mural, también busca reivindicar el grafiti, demostrando que es una poderosa herramienta de creación. Sin embargo, las condiciones climáticas de Tabasco la llevaron al límite de su resistencia: durante dos semanas enteras y un total de 124 horas de trabajo, soportó un clima adverso en jornadas que iniciaban a las seis de la mañana.
“El sol estaba horrible”, relata sobre el desafío físico y la insolación que sentía en su cuerpo, que incluyó sortear andamios y utilizar grúas para poder alcanzar lo más alto del muro.
Durante el proceso, la interacción con la comunidad fue transformadora porque, mientras la joven trabajaba, los adultos mayores observaban cómo el puente derrumbado reaparecía frente a sus ojos.
Hubo miradas curiosas y algunos vecinos comentaban: “Yo crucé ese día que se derrumbó el puente”, conmovidos. Incluso, invitó a los niños del barrio a sumarse con las brochas, dejando una semilla de curiosidad en las nuevas generaciones.
Aunque su formación en Creatividad digital está inmersa en la tecnología y las pantallas, Elena Ochoa asegura que la universidad le ha otorgado la sensibilidad visual para estructurar un mensaje de esta magnitud.
Para concluir su hazaña, Elena dejó una reflexión contundente para todos aquellos compañeros que aún dudan en compartir su talento. “Atrévanse, muchas veces somos introvertidos o tímidos y no queremos hablar con nadie, pero no importa. Lo peor que te pueden decir es un no, y si te dicen el no, pues ya lo tenías asegurado. Hazlo, no te limites creyendo que no puedes".
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 25 de septiembre de 2026
Texto: Luis Macías | CUGuadalajara
Fotografía: Cortesía CUGDL
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