Egresado del CUAAD documenta la arquitectura brutalista tapatía

En el libro “Brutalismo en Jalisco”, David Lozano explora el valor patrimonial de espacios como el Archivo del Estado de Jalisco, Parque Alcalde, Pájaro de Fuego y demás obras del paisaje urbano de Guadalajara

La imponencia de varios edificios de Guadalajara, que han dotado de identidad, por su monumentalidad exhibida en concreto o ladrillo, guardan historias que el arquitecto David Lozano, egresado del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), recopila en el libro Brutalismo en Jalisco, editado este 2025 por Arquitónica. 

 

Algunos proyectos con dicho estilo arquitectónico, que se distinguen en el paisaje urbano tapatío, son el Archivo del Estado de Jalisco (Alejandro Zhon, 1985-1990), el Parque Alcalde (Alberto Arouesty Ibarrola, 1961), las esculturas-juego de animales del Parque Morelos (Fabián Medina Ramos, 1966), la Fuente Hermana Agua (Fernando González Gortázar, 1970) o la escultura monumental de La Tragedia y Comedia (Oliver Seguin, 1960), a las afuera del Teatro Experimental de Jalisco.

 

A decir de David Lozano –también creador del proyecto de documentación de arquitectura moderna en Guadalajara, Momo GDL–, esta publicación surge de una inquietud por la ausencia de publicaciones locales que abordan este tipo de arquitectura desde una mirada histórica, crítica y contextualizada

 

“El brutalismo no nació pretendiendo ser un estilo, sino más bien hacer que toda la arquitectura se volcara a esa manera de ser arquitectura, de ya no decorar, de ya no buscar la estética por la estética”. 

 

“Se buscaba un manejo consciente, coherente y responsable de los materiales. La idea era que la estructura se muestre tal como es, sin recubrimiento, muchas veces sin pintura”, explicó Lozano.

 

Recordó que los arquitectos europeos, después de la Segunda Guerra Mundial, buscaron reconstruir con piezas de concreto hechas en molde, para sustituir el uso del acero, de ahí partió lo que hoy se conoce como brutalismo.

 

“El término proviene del concepto francés béton brut (‘concreto crudo’), utilizado por el arquitecto Le Corbusier para describir edificaciones donde el material quedaba expuesto, sin recubrimientos ni tratamientos. Sin embargo, un malentendido en la prensa inglesa derivó en la palabra brutalism, asociándola erróneamente con lo tosco o lo agresivo. El objetivo del brutalismo no es ser lo que la palabra sugiere, ‘brutal’; eso surgió a través de un malentendido”, puntualizó.

 

En México, el brutalismo tuvo presencia casi simultánea a su desarrollo en Europa, pero a diferencia de vivir un contexto de posguerra, en el país ocurrió en el periodo de crecimiento económico conocido como “El Milagro Mexicano”.

 

“En Guadalajara comenzó a manifestarse desde 1958, aunque fuera en escultura, ya estaba habiendo presencia de arquitectura brutalista. Y a diferencia de la Ciudad de México, donde muchos edificios brutalistas incorporaron referencias a la arquitectura prehispánica, en la capital jalisciense predominó una mayor libertad formal y un acercamiento al abstraccionismo”, subrayó Lozano.

 

Algunas esculturas brutalista en la ciudad son el Pájaro de Fuego (1958), de Mathías Goeritz, ubicada en el cruce de la avenida Los Arcos con avenida Inglaterra, en la colonia Jardines del Bosque; o La familia, de Horst Hartung, en la Unidad Deportiva Revolución. “Fue una oportunidad de experimentación. El concreto tiene la facilidad de que puede tener la forma que uno desee, sólo es el molde”, añadió el autor del libro.

 

Otros ejemplos de arquitectura brutalista, pero que se caracterizan por exhibir el ladrillo, son las unidades habitacionales CTM Atemajac (Alejandro Zohn, 1977-1979) y FOVISSSTE Estatuto Jurídico (Eduardo Bross Tatz, 1977-1979).

 

David Lozano invitó a la ciudadanía a mirar la ciudad, a través de sus edificios, con otros ojos y a reconocer una parte fundamental de su identidad y sus historias.

 

“Tenemos el sesgo de que en otros lugares, sobre todo Europa, la arquitectura es mejor. La verdad es que si uno compara, se puede dar cuenta de que las calidades son similares, y en algunos casos se supera”, mencionó.

 

Un llamado a proteger el patrimonio del siglo XX

Además del registro histórico, Brutalismo en Jalisco representa un llamado de atención a la autoridad para que no sólo reconozca el valor de esta arquitectura creada en el siglo XX, asumiéndola como un patrimonio cultural, sino también de protegerla.

 

“El patrimonio del siglo XX está muy descuidado, muy desatendido por las autoridades”, advirtió. En ese sentido, recuerda que la salvaguarda, catalogación y protección de esta arquitectura brutalista corresponde a la Secretaría de Cultura, y subraya la necesidad de una mayor conciencia social e institucional.

 

El libro Brutalismo en Jalisco puede conseguirse en la librería Impronta y próximamente estará disponible en otros espacios culturales. También se puede contactar con la editorial Arquitónica.

 

         

Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“1925-2025. Un Siglo de Pensar y Trabajar”
Guadalajara, Jalisco, 19 de diciembre de 2025

 

Texto: Iván Serrano Jauregui
Fotografía: Edgar Campechano Espinoza l Fernanda Velázquez l Abraham Aréchiga