Comparten en CUCS conocimientos de la dieta de la milpa tradicional
El intercambio de saberes entre las comunidades originarias de México y la enseñanza académica de la nutrición abrió la puerta a nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje, el pasado 14 de mayo en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), en el marco del Encuentro taller de platillos ancestrales “Saberes y sabores que curan”, en donde integrantes de comunidades originarias presentaron “el círculo de la milpa”, en una actividad que se enmarca en la dinámica del intercambio de saberes horizontales de comunidades originarias de México.
Dicha actividad se realizó en el último día del Encuentro de Medicina Tradicional, que ocurrió entre el 11 y 14 de mayo, por parte de Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI) de la Coordinación de Acción Social, de la Coordinación General de Extensión y Difusión Cultural; con apoyo del CUCS.
Este jueves se realizó la actividad de "El Círculo de la Milpa", que contó con una ceremonía tradicional de apertura, en lengua purépecha, a cargo de Esperanza Pérez Ruiz, artesana y cocinera tradicional de dicha comunidad, con la participación de 60 estudiantes de la licenciatura en Nutrición, académicos y mujeres wixárikas y mazahuas quienes compartieron sobre su cosmovisión y la importancia de solicitar permiso a la madre naturaleza para compartir estos conocimientos durante el taller.
“Lo que hacemos siempre es poner flores, veladoras; necesitamos la luz para que nos ilumine y nos abra las puertas. Ponemos semillas como maíz, lentejas, frutas, verduras, por agradecimiento a lo que no da la madre tierra”, compartió Esperanza Ruiz, quien también impulsa el rescate de la medicina tradicional, que se trabaja en conjunto con mujeres de pueblos originarios junto con la UACI.
Ella compartió que también se prepararon platillos tradicionales como atole de tamarindo y jamaica, o el huitlacoche, pero que el que más gustó a las y los nutricionistas fueron las flores de calabaza con mole rojo, pues a decir de Esperanza quedaron sorprendidos de la variedad, sus beneficios nutrimentales y la ausencia de conservadores.
Las actividades del taller se dieron en un ambiente de respeto y admiración por parte de los alumnos y académicas que participaron, así como por una sensación de orgullo por parte de las mujeres que guiaron los talleres al ver el reconocimiento a sus conocimientos y sus habilidades.
Esperanza Pérez Ruiz es egresada del primer Curso taller de transformación energética desde la recuperación de la dieta tradicional, por parte de mujeres indígenas, realizado por la UACI y el Centro Universitario de Tonalá.
“Como seres humanos nos volvemos muy egocentristas, pensamos que todos los elementos nos pertenecen. Como docente, me pareció importante rescatar que los alumnos aprendan sobre el significado cultural, en lo comunitario y en lo espiritual,es importante tomar esto en cuenta la vinculación entre la alimentación y la conservación de la biodiversidad”, reconoció Dafne Alejandría Berúmen Gracia, coordinadora de la licenciatura en Nutrición del CUCS.
La académica reconoció que los alimentos producidos en un sistema de milpa: maíz, calabaza y frijol, componen una dieta altamente balanceada, ricas en minerales y otras propiedades alimenticias, al tiempo de que son un sistema de origen mesoamericano del que se conocen beneficios ampliamente conocidos en términos del cuidado y conservación de la tierra.
De acuerdo a tablas nutricionales, la intensidad y variación de la coloración del maíz representa una amplia gama de antioxidantes, y esta es una de las riquezas más importantes de la diversidad de tipos de maíz de las culturas prehispánicas, mismas que se han visto amenazadas por la llegada y consolidación del maíz transgénico, que representa el abandono del campo en el país.
Exploran el legado cultural de saberes tradicionales culinarios
Durante la jornada se realizó “El Ritual del Aroma”, una dinámica sensorial en la que las promotoras indígenas compartieron hierbas e ingredientes tradicionales de sus regiones para que las y los participantes identificaran aromas, recuerdos y propiedades asociadas a ellos. La actividad permitió generar un primer acercamiento entre estudiantes y promotoras desde la memoria, la experiencia y los saberes comunitarios.
Más tarde se desarrolló “La Estufa Compartida”, donde equipos integrados por promotoras y estudiantes prepararon platillos purépecha, mazahua y mixteco. Mientras se llevaban a cabo las tareas de cocina, las promotoras explicaron el valor cultural y energético de los alimentos, y las y los estudiantes registraron aspectos nutricionales y fitoquímicos en una bitácora colectiva. Posteriormente, durante “El Convite”, las y los asistentes degustaron los platillos y reflexionaron sobre el papel de ingredientes como el maíz y el chile en la salud y la cohesión comunitaria.
En el Laboratorio de Agroecología Intercultural se realizó un mapeo colectivo de semillas nativas y un taller práctico de selección, limpieza y almacenamiento tradicional. Las promotoras compartieron técnicas de conservación mediante ceniza y trojes, mientras las y los estudiantes analizaron aspectos relacionados con la viabilidad del germoplasma y la prevención de micotoxinas. La jornada concluyó con la entrega simbólica de semillas y un círculo de agradecimiento para compartir los aprendizajes del día.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 15 de mayo de 2026
Texto: Ernesto Navarro López
Fotografía: Cortesía UACI
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