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Integrarán la Red Nacional de Sitios de Memoria para blindarlos de vaivenes políticos e inseguridad

  • La inauguración del Encuentro Nacional de Sitios de Memoria y Construcción de Paz, que se realiza en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), sede La Normal.
Forma parte de los trabajos del Encuentro Nacional de Sitios de Memoria y Construcción de Paz, donde aprendieron de la experiencia colombiana

Ante la vulnerabilidad de los sitios de memoria en los que se recuerda a víctimas de la delincuencia organizada en México, sus representantes, académicos y activistas proponen crear una red nacional para protegerlos.
 
Así se dio a conocer en la inauguración del Encuentro Nacional de Sitios de Memoria y Construcción de Paz, que se realiza en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), sede La Normal.
 
“Uno de los objetivos del encuentro es pensar en la posibilidad de tejer una red de estos lugares a nivel nacional, para fortalecerlos. Que podamos ver a estos lugares como archivos vivos y recuperar la visión de entender los afectos que mueven, el amor, la esperanza y los miedos; todo lo que hay en estos 12 espacios de memoria, cuyos representantes nos van a relatar sus experiencias. Algunos, incluso, hicieron 16 horas de viaje, desde Allende, Coahuila, para contarnos su testimonio”, afirmó la organizadora del encuentro e investigadora de la Universidad Autónoma de Baja California, doctora Lilian Paola Ovalle.
 
Recordó que en México existen 23 sitios de memoria y que en este encuentro estudiarán 12 casos. Éstos surgen por iniciativa de los gobiernos –los menos– o de forma espontánea por las familias de las víctimas o los colectivos de derechos humanos. Los primeros están sujetos a vaivenes políticos, pero los que fueron generados por los ciudadanos, aunque son ajenos a esos intereses, son más vulnerables de recibir ataques del crimen organizado, o de ser vandalizados. Por eso la importancia de la red para fortalecerlos.
 
“Estos dos días son para construir conocimientos y escuchar experiencias y testimonios de los gestores de memoria desde las metodologías horizontales, donde el saber académico es igual de importante que las lecciones de los colectivos de víctimas”, dijo Ovalle.
 
La Directora del Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS), adscrito al CUCSH, doctora Sarah Corona Berkin, explicó que estos lugares ayudan a repensar la memoria colectiva en contraste con la verdad oficial.
 
“El concepto ‘lugar de memoria’ como oposición a la forma oficial y como estímulo para pensar de otra manera la memoria colectiva, reconocer la memoria remodelada permanentemente por sus visitantes. La propuesta de transformar la memoria del pasado en una memoria crítica del presente gracias a un ejercicio colectivo de reflexión, es un potente factor para enfrentar las crisis sociales actuales”, declaró Corona Berkin.
 
El investigador de la Universidad de Beilefeld, en Alemania, Joachim Kenner, señaló que  “el papel de estos sitios es importante porque si las víctimas caen en el olvido, sería como desaparecerlos por segunda vez”.
 
El Director de la Fundación Heinrich Böll México y El Caribe, doctor Dawid Danilo Bartelt,  explicó que vivió en Brasil seis años, un país extremadamente violento, con tasas altísimas en homicidios, pero el tema de las desapariciones de México es aún más cruel. Puso como ejemplo el predio de La Gallera, en el ejido Maclovio Rojas de Tijuana, donde un personaje desaparecía cuerpos en tambos con ácido y que hoy está convertido en un sitio de memoria.
 
“Invitamos a este encuentro a académicos y artistas que trabajan temas de memoria, y vimos cómo había desconocimiento mutuo, no se conocían entre ellos ni lo que ha ocurrido en otros países”, resaltó.
 
La Coordinadora del Laboratorio Visiones de Paz, e investigadora de la UdeG, doctora Carmen Chinas Salazar, dijo que este trabajo refleja el entrelazamiento entre violencia y paz.
 
“Cómo podemos pensar que donde ha habido dolor es posible encontrar esperanza, resistencia por la paz y la justicia. Los memoriales son ejemplo clave para ilustrar esos entrelazamientos. Y surge la duda, ¿cómo podemos pensar en procesos de construcción de paz en entornos violentos? Son temas que incomodan, pero debemos buscar procesos de esperanza de cambio. Esto arroja otras preguntas, ¿cómo llegamos a este punto? Más aún, ¿cómo es que sigue pasando? Y lo fundamental, ¿cómo hacer para que no siga sucediendo?”, cuestionó Chinas Salazar.
 
Aprender de la experiencia colombiana
Para aprender de otros países, la doctora Mónica Álvarez Aguirre, de la Red Colombiana de Sitios de Memoria, dijo en conferencia que en Colombia hay 38 lugares de memoria y construcción de paz que trabajan juntos y forman parte de una red latinoamericana.
 
Definió a la memoria histórica como un lugar común; en su país hay sitios de memoria de víctimas del narcotráfico, la guerrilla e indígenas explotados por la producción del caucho.
 
“En la red hay comunidades indígenas, negras, urbanas; hay lugares itinerantes como el Museo de la Memoria y la Identidad de los Montes de María, que va caminando por diferentes lugares para que las comunidades empiecen a contar, a través de lo audiovisual, sus relatos. Hay lugares como el de La Chorrera, que recupera el relato de la masacre de pueblos por la explotación del caucho, y otros producto de sentencias frente a la Corte Interamericana de Derechos Humanos como Trujillo. Y otros de reparaciones colectivas como Pueblo Bello Antioquía”, informó.
 
Señaló que existen dos tipos de lugares de memoria: los del gobierno (tres) y los que surgen de la comunidad. Los primeros, dijo, tristemente dependen de la política de turno, y cada gobernante decide qué se recuerda y qué se invisibiliza. Los segundos, aunque no tienen recursos, persisten por su legitimidad, pero son vulnerables a otros ataques y, por ello, deben de fortalecerse en redes. Ante ello, propuso una política de memoria basada en cuatro principios básicos, que sintetizó como PASS: Participación, Autonomía, Sostenibilidad y Seguridad.
 
“La Participación con carácter decisivo, que nos consulten y luego decidan. La Autonomía, que los lugares, en algunos casos, llegaron los militares a pedirles espacio para contar su versión y no, ellos dijeron que no, que construyeran otro nuevo. La Sostenibilidad, porque es complicado sostener estos lugares de memoria. Y la Seguridad, porque muchos de estos lugares han sido atacados, han sido rayados o dañados”, concluyó Álvarez Aguirre.
 
 
A t e n t a me n t e
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jalisco, 21 de noviembre de 2019

 
Texto: Julio Ríos
Fotografía: Abraham Aréchiga

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