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El occidente sólo piensa en adelante y olvida el pasado: Rigoberta Menchú Túm

La Premio Nobel de la Paz habló desde su espiritualidad sobre la salud, decadencia y desvalorización del ser humano

La salud debe ser integral, material y espiritual, por lo que detrás del médico debe estar el ser humano, comentó Rigoberta Menchú Túm, Premio Nobel de la Paz 1992, durante su conferencia magistral “La salud como un derecho fundamental”, en el marco del XII Congreso Internacional Avances en Medicina Hospitales Civiles de Guadalajara, ante un auditorio de más de mil 500 personas.

 Rigoberta Menchú habló sobre la falta de espiritualidad, -vista no desde la religión sino como una forma de vida,- en un mundo de decadencia humana. “Estamos en una sociedad cada vez más solitaria, individualista, materialista, y capitalista…¿Qué es Salud para nosotros? Yo no soy doctor de la medicina alópata pero si tengo una conexión verdaderamente especial con las energías cósmicas y las técnicas de salud mental, espiritual, personal, de sentirse bien con mis ancestros mayas y especialmente manejando el sagrado calendario maya, mi manual, mi guía”, expresó.

 Menchú Túm agregó que la humanidad es vista como un producto, dijo que “hay una desvalorización del ser humano porque el ser humano hoy es un producto, un objeto comercial y un objeto perverso de la política. Hay una crisis espiritual porque vemos al ser humano como un pedazo de ser humano”.

A su país, Guatemala, como al resto de la humanidad, los visualiza como naciones atacadas por crisis, mafias corporativas y violencia. “Un entorno social violento; la salud familiar no es óptima en este tiempo. Hay mucha controversia, dolor y sufrimiento. En este sentido son pérdidas de valores”.

La indígena Guatemalteca y defensora de los derechos humanos se catalogó como “una sobreviviente de genocidios, de matanzas, de guerras y controversias”, después de que sus padres y hermanos murieron en situaciones de violencia extrema, al ser asesinados y torturados, ella reconoció su fortuna al ser Premio Nobel.

Durante una rueda de prensa posterior a la conferencia comentó que las comunidades indígenas, principalmente en Guatemala, no reciben un trato digno en cuestión de salud. Como prueba, señaló, el 60 por ciento de los niños guatemaltecos nacen en casa ayudados por una comadrona.

Sobre el papel de la mujer actual, reconoció que están ausentes en los papeles de tomas de decisiones, por lo que es necesario que “arrebaten su lugar”. Menchú Túm añadió que más que creer en la equidad de género, cree en la complementariedad. 

Rigoberta Menchú Túm nació en Uspatán, Guatemala, el 9 de enero de 1959. Entre los reconocimientos que ha recibido destacan el Premio de la UNESCO “Educación para la paz” en 1990, la condecoración “Legión de Honor en el Máximo Grado de Comandante”, y el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998. Como escritora, entre sus principales obras destacan Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, la cual ha sido traducida a más de 12 idiomas, y La nieta de los mayas, en 1998.

La invitada especial al Congreso Médico finalizó su conferencia señalando que “nos toca ser constructores de nuevos paradigmas; encontrar nuevas formas de cómo coexistir los seres humanos, nuevas técnicas y energías para poder vivir y no sobrevivir… “soy un ADN de millones de años de los Mayas”.

Guadalajara, Jal., 26 de febrero de 2010.
Texto: Wendy Aceves
Fotografía: Adriana González
Edición de noticias: Lupita Cárdenas Cuevas

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