Luz María Villarreal de Puga: la guardiana de la botánica en Jalisco
La doctora Luz María Villarreal de Puga no sólo redefinió la investigación de la flora nativa en el Occidente del país, sino que fue la pieza clave para uno de los descubrimientos genéticos más importantes del siglo XX y que le dio renombre entre la comunidad científica: el maíz perenne.
Su paso por la Universidad de Guadalajara dejó a decenas de generaciones de especialistas en agronomía, botánica y biología, además de las investigaciones de la Biósfera de la Sierra de Manantlán, que han contribuido a la protección de esta zona natural fundamental en el ecosistema local.
Nacida en la Ciudad de México y con formación como profesora normalista en el Colegio de Las Vizcaínas, la carrera de la maestra Villarreal de Puga echó raíces luego de emigrar a tierras tapatías, en 1959. Su ingreso a la UdeG, un año después, marcó el inicio de una época fructífera para las ciencias naturales en la institución.
Durante más de tres décadas, el trabajo de Villarreal de Puga no se limitó a las aulas impartiendo clases de botánica y zoología en diversas preparatorias y las facultades de Agricultura y Trabajo Social, sino que llegó a ser Directora del Instituto de Botánica de la UdeG entre 1980 y 1992, y lo convirtió en un centro de referencia internacional. Posteriormente, fue nombrada Directora Honorífica Vitalicia de esa dependencia. Dicho instituto es ahora un emblema del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de esta Casa de Estudio.
Villarreal de Puga fundó también el Herbario de la universidad al donar su colección personal de más de 17 mil ejemplares de diversas especies de plantas, un tesoro biológico que aún permite a las y los investigadores entender la biodiversidad de la región al albergar 250 mil especies de flora; además, éste lleva su nombre en honor a sus contribuciones.
El nombre de la académica tomó relevancia en 1977 cuando, luego de realizar una expedición a la Sierra de Manantlán, participó en el redescubrimiento y clasificación del Zea diploperennis, una especie de maíz silvestre perenne, un hallazgo trascendental en el mundo de la agronomía, puesto que sus investigaciones posteriores permitieron conocer que se trataba de una variante resistente a plagas y enfermedades.
Esta característica hacía posible que dicha especie pudiera cruzarse genéticamente con el maíz comercial y ofrecerle una especie de inmunidad genética que la hacían ideal para su reproducción y comercialización.
“La maestra Puga”, como era conocida, utilizó este descubrimiento para gestionar ante las autoridades locales y nacionales la protección de la zona donde se encontró esta planta y en 1987 logró que fuera decretada la Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán, protegiendo miles de hectáreas de bosque, uno de los que más diversidad natural alberga en Jalisco.
Su trabajo le valió ser reconocida con diversos galardones como el Premio Jalisco en Ciencias Naturales o el Mérito Nacional Forestal, así como ser nombrada Maestra Emérita por la UdeG, en 1990, y recibir el grado de Doctora Honoris causa en 2004. Quizás uno de los mayores reconocimientos es que, a la fecha, 22 especies de plantas llevan su nombre, lo que refleja sus aportaciones científicas y su amor por la naturaleza.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“1925-2025. Un Siglo de Pensar y Trabajar”
Guadalajara, Jalisco, 19 de diciembre de 2025
Texto: Prensa UdeG
Fotografía: Coordinación General de Comunicación Social UdeG
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