Escudo de la Universidad de Guadalajara
Formulario de búsqueda

 

5 de diciembre de 2013 - Fallece Nelson Mandela

Ilustración en honor a Nelson Mandela

La máxima ovación durante el Campeonato Mundial de Futbol de 2010 no fue para el equipo vencedor, ni para el equipo local, ni siquiera para Black Eyed Peas,  Shakira o Juanes. Fue para alguien que no pisó el pasto, no habló, solo sonrió, saludó y nos recordó su figura con el puño en alto: Nelson Mandela. Esa fue su última aparición pública y una gran oportunidad para rendirle tributo –aún frente al televisor- a un hombre que terminó con la segregación racial, reunificó y fue el primer presidente negro en Sudáfrica. Más allá de eso significó algo casi imposible de encontrar en el mundo moderno: la rectitud y la honestidad en un político; la capacidad de lucha en las peores circunstancias; la esperanza y convertir la amargura personal por  la injusticia en la reconciliación de un pueblo.

Mandela nació el 18 de junio de 1918  dentro del clan Madiba.  No nació como Nelson, nombre que le fue impuesto por una maestra en la escuela primaria, sino Rolihlahla que en isiXhosa significa “revoltoso”. Desde sus primeros años de Universidad hizo honor a este nombre, siendo expulsado por participar en protestas contra el apartheid.  A partir de 1942 se unió al African National Congress ANC, desde el que propuso acciones radicales que involucraran a toda la población negra. En 1952 abrió con Oliver Tambo la primera firma de abogados negros en Sudáfrica. Los siguientes diez años fueron de un fuerte activismo, que incluyó un juicio por traición del que fue exonerado; salida clandestina del país; visita a Inglaterra para recabar fondos; entrenamiento militar en Marruecos y Etiopía y regreso al país. En ese momento Mandela ya era un líder reconocido del movimiento anti-segregacionista y  un objetivo a neutralizar por el gobierno.

En 1963 fue arrestado junto con otros nueve activistas acusados de sabotaje –en realidad había incitado a una huelga- y juzgados en lo que se llamó el Juicio de Rivonia. En él y con muchas posibilidades de enfrentar la pena de muerte  Mandela dijo su célebre discurso desde el estrado del proceso de Rivonia:

“… he luchado en contra de la dominación blanca y he luchado en contra de la dominación negra. Atesoro el ideal de la democracia y de una sociedad abierta en la que todos vivamos juntos en armonía con las mismas oportunidades. Es un ideal que espero alcanzar mientras viva, pero si es necesario es un ideal por el que estoy preparado para morir.”

Nelson Mandela fue condenado el 11 de junio de 1964 a cadena perpetua con trabajos forzados en la prisión de Robben Island. Allí permaneció 18 años trabajando en las minas de piedra caliza lo que le ocasionó daños pulmonares de por vida. Durante estos años la figura de Mandela siguió creciendo a nivel internacional como un símbolo de la resistencia y la lucha antisegregacionista mientras el permanecía recibiendo dos visitas al año. En 1982 fue trasladado a la Prisión Poolsmoor en Ciudad del Cabo, a partir de ese momento inició pláticas con el gobierno sudafricano para una reunión entre ellos y el Congreso Nacional Africano, que era una organización clandestina en ese momento. Durante esta etapa rechazó varias ofertas de libertad condicionada por parte del gobierno. En 1990, después de 27 años en prisión fue liberado, 9 días después de su mayor logro en las negociaciones: la legalización del Congreso Nacional Africano.

Mandela dedicó los siguientes 3 años a pláticas y negociaciones con el gobierno para terminar el apartheid. En 1993 recibió el Premio Nobel de la Paz junto con el presidente FW de Klerk por asegurar una transición pacífica a la democracia.  En abril de 1994 la mayoría negra de Sudáfrica votó por primera vez en su vida y eligió a Nelson Mandela como su presidente. Muchos esperaban venganza y amargura pero se encontraron con que el nuevo presidente ofrecía reconciliación, un fuerte trabajo en común y las mismas oportunidades para todos incluyendo los blancos que lo habían condenado. Sudáfrica, un país con grandes desigualdades económicas, se convirtió en “la nación del arcoíris” por la diversidad étnica; se cambió la bandera y el himno nacional; los once idiomas oficiales incluyen lenguas indígenas como el isixhosa y el isizulú pero ningún dialecto está prohibido. Mandela se había convertido en “rainmaker” el que trae la lluvia, el que según las leyendas  unificaría a las tribus africanas.

Al terminar su periodo de gobierno Mandela, fiel a su palabra, no buscó la reelección –que se le ofrecía con una gran mayoría-  y siguió trabajando contra las desigualdades y a favor de los niños en varias fundaciones.
Nelson Mandela tuvo en su vida muchas provocaciones para caer en la amargura, la depresión y la venganza; se temía que el apartheid solo pudiera terminar en una sangrienta guerra civil, en lugar de eso guio a un pueblo a una vida democrática y pacífica.  Sudáfrica tiene muchos problemas económicos y sociales que sólo se hubieran vistos agravados con un enfrentamiento armado.

Nombrar en su honor una orquídea de Indonesia, un pájaro carpintero prehistórico y una partícula subatómica son algunos de los homenajes que se han rendido a Mandela. Pero el mejor que tributo que podemos rendir a su memoria es no permitir ninguna muestra de intolerancia y discriminación en nuestra vida diaria –desde el bullying escolar, las burlas, las faltas de respeto y el ostracismo hacia las diferencias- y  cuando las reservas de tolerancia o paciencia falten podemos recordarlo con el puño en alto gritando ¡Amandla!  y la multitud respondiendo “¡Awethu!”.

Fallece este 5 de diciembre de 2013 a los 95 años en su casa de Johannesburgo, Sudáfrica  donde se encontraba postrado en cama después de una recurrente infección pulmonar.

Enlaces relacionados

Créditos

  • Investigación: Lucy Virgen
  • Ilustración: Marco Sierra
Fecha de publicación: 
Jueves 05 de Diciembre de 2013
Compartir en Google Plus