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30 de mayo de 1431- A 588 años de la muerte de Juana de Arco, la Doncella de Orleans

ilustracion dedicada a Juana de Arco

El país galo ha legado a la humanidad una gran cantidad de mujeres artistas, científicas, académicas y civiles; cada una de ellas ha destacado por sus aportaciones que marcaron un parteaguas en la historia, sin embargo, pocas han llamado tanto la atención. De entre ellas resalta una joven campesina nacida apenas a unas horas de la capital francesa, la cual, envuelta por los mensajes divinos que recibía, otorgó el triunfo a Francia frente a Inglaterra en el campo de batalla y coronó a su rey durante la guerra de los Cien Años. Ella fue la Doncella de Orleans, mejor conocida como Juana de Arco.

Originaria del poblado de Domrémy-la-Pucelle, al noreste de Francia, Juana nació probablemente en el año de1412, pues incluso durante su proceso –en el cual fue condenada a muerte–, ni ella misma pudo aseverar el momento de su nacimiento, aunque aseguraba rondar los diecinueve años. Juana fue una hija de campesinos, que a la par trabajaban en el pueblo, con lo que pudieron ofrecerle a la heroína de Francia, una infancia y juventud, si bien no llena de riquezas, al menos alejada de la pobreza.

Con apenas 16 años, esta joven comenzó a tener revelaciones a través de diversas voces, las cuales –ella sostendría toda su vida–, que venían de Dios y le pedían liderar a su territorio a la victoria; estas voces no eran siempre iguales, y ella llegó a confesar quiénes eran sus interlocutores, resaltando el Arcángel San Gabriel, Santa Catalina y Santa Margarita. Este misticismo rodearía a Juana durante toda su vida, y posiblemente fue en gran medida, uno de los elementos que le darían la fama y el liderazgo que logró con las tropas.

De una rebeldía conocida y una personalidad apremiante, Juana partió en busca de Carlos, el delfín de Francia, pues ésa era parte de su misión. Logrando convencer a un magistrado para que la escoltara a Chinon, Juana logró entrar al castillo, donde –entre los súbditos–, reconoció a Carlos, quien tímido se escondía de la joven doncella que iba en busca de él. Tras una plática en privado, Carlos le permitió a Juana marchar a Orleans para liberar a la ciudad del asedio que sufría, hacía 7 meses ya.

Juana demostró de manera milagrosa la intervención divina de la que era parte, al solicitarle a Carlos una espada enterrada bajo el altar de la iglesia de Fierbois, espada que resultó haber pertenecido a Carlos Martel. Enfundada en una armadura blanca, un corcel blanco y la espada de Martel, Juana partió como capitana de guerra hacia Orleans, la misión que le había encomendado Dios.

Juana, con el apoyo de los soldados, ganados gracias a su fervor y entrega en la batalla, tomó la ciudad de Orleans y liberó a sus ciudadanos del asedio inglés, convirtiéndola en una heroína que empezaba a cumplir sus propias profecías; con ello, la doncella de Orleans urgió a Carlos para viajar a Reims y ser coronado y consagrado rey de Francia, tal como ella lo había prometido.

Tras una serie de derrotas, Juana es capturada por los ingleses y sometida a un doloroso proceso que duró un año, en el cual nunca pudieron acusarla de herejía, debido a su fe inquebrantable durante todo el juico; sin embargo, tras haber negado que había escuchado voces, y en un vacío documental de 3 días, Juana es sentenciada a muerte en la hoguera. Sus restos, calcinados por completo y reducidos a cenizas, fueron esparcidos en el río Sena, evitando así que se iniciara un culto a su persona, lo cual no tardó en suceder.

En 1456 el caso se abrió de nuevo, otorgándole su inocencia, para después ser beatificada y canonizada finalmente en 1920 por el papa Benedicto XV; lo cual, la llevó a los altares y la convirtió en la Santa Patrona de Francia.

Juana de Arco se convirtió en una imagen a seguir entre los franceses; una joven rebelde, entregada a su fe, que confió en sí misma para liderar un ejército, siendo analfabeta y sin ningún entrenamiento militar, armada solamente con la convicción y el ánimo de luchar por lo que era justo. Juana logró con apenas 19 años, convertirse en un ejemplo de líder no solo para las mujeres, sino para todos los jóvenes que son objeto de burla y aquellos en quienes no creen debido a que no tienen la edad suficiente.

Juana de Arco pasó de ser una campesina del noreste de Francia, para convertirse en una de las figuras más respetadas y veneradas en el territorio galo. Hoy, a 588 años de su martirio, la seguimos recordando por su entereza, su valentía y, sobre todo, por su rebeldía para desafiar los estatutos de su época que la convirtieron, no solo en una soldado ejemplar, sino también en la protectora espiritual de Francia.

30 de mayo de 1431- A 588 años de la muerte de Juana de Arco, la Doncella de Orleans

Créditos

  • Texto: Luis Carlos Zea
  • Imagen: Francisco Javier Díaz de León

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Fecha de publicación: 
Jueves 30 de Mayo de 2019
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