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30 de agosto de 1797- Natalicio de la narradora y filósofa británica, Mary Shelley

Ilustración de la novela Frankenstein

Sí, Mary Shelley será siempre recordada por haber escrito la célebre novela Frankenstein o el moderno Prometeo publicada en el año 1818; obra considerada por muchos, cabe apuntar, como la primera de ciencia ficción. No obstante, Mary fue además de una prolífica narradora, una ensayista, dramaturga, biógrafa y filósofa que destacó en el movimiento literario del romanticismo.

Nacida en la ciudad de Londres, en los albores del siglo XIX, Mary tuvo como padres al filósofo y político, William Godwin y a la ensayista feminista Mary Wollstonecraft –con Vindicación de los derechos de la mujer de 1792, texto en donde se señala la educación racionalista de las mujeres como cambio imperativo–.

Desafortunadamente, su madre moriría poco después, y Mary quedaría al cuidado de su media hermana mayor, Fanny Imlay. Sin embargo, no pasaron muchos años para que su padre se casara nuevamente con una mujer llamada también Mary que, por razones ajenas al entendimiento de la niña Mary Shelley, decidió por su cuenta no enviarla a la escuela.

Mary entonces se educó en casa, al tiempo que desde pequeña exploraba felizmente la biblioteca personal personal de su padre, y convivía con los intelectuales que éste invitaba y procuraba en su tiempo libre. Según Florence Marshall (1889), en su biografía La vida y las cartas de Mary Wollstonecraft Shelley, a la pequeña Mary le resultaba un deleite pasar horas escribiendo historias cortas.

A los 17 años, Mary inicia una relación sentimental con el afamado poeta inglés Percy Bysshe Shelley (Ozymandias, 1818; Prometeo liberado, 1820), uno de los militantes ideológicos de su padre, y quien en ese momento estaba casado. No obstante la situación, deciden irse y viajar por el continente europeo, pero las deudas, la pérdida de la hija que concibieron juntos, y el suicidio de la primera esposa de Percy, complicaron el idilio. Ante ello, resolvieron casarse y continuar con su vida.

Una de las anécdotas más famosas acaecidas sobre la cabeza creadora de Mary fue aquella que dicta cómo nació la semilla del monstruo de Frankenstein al estar en Suiza: Percy, así como el brillante y enigmático poeta Lord Byron, John William Polidori, artífice de la figura occidental del vampiro, Mary y su otra media hermana, Claire Clairmont, buscaban entretenerse mientras escuchaban llover y leían historias de fantasmas. Lord Byron, autor del poema Don Juan (1819), fue quien propuso armar entre todos una historia de terror. Interesados además, según Richard Holmes (1974), otro de los biógrafos de Mary, con los experimentos del médico y naturalista Erasmus Darwin, y quien fuera abuelo de Charles Darwin, respecto de reanimar materia inerte, la imaginación de Mary Shelley voló hasta aquel ser incomprendido que hoy es visualizado en nuestro ideario colectivo como una criatura verde y de movimientos torpes.

Se cuenta, siguiendo este paréntesis, que la obra fue publicada en un principio de manera anónima. ¿Las razones? Quizá para que los prestamistas no tuvieran oportunidad de saber de la pareja, o para que en un mundo dispuesto simbólica y concretamente por y para varones la obra tuviera una recepción positiva. O simplemente por un juego en donde la curiosidad y el morbo por conocer la reacción de los lectores. O quizá no lo sabremos a ciencia cierta, lo que sí es que la publicación fue prologada por el mismísimo Percy, a quien se le atribuyó en un primer momento la autoría, para luego revelar que la creadora había sido Mary. La novela fue un rotundo éxito para la época.

Dos años después, en 1820, la pareja se establece en Italia. Y es ahí en donde ven morir a otros dos de sus hijos; solo Percy Florence fue el único que sobrevivió a la edad adulta. En este país, en este lapso y con un ánimo ciertamente alicaído por lo acontecido en el seno familiar, Mary se refugia y se aboca de lleno en la escritura: Mathilda (1820), su segunda novela, y que para algunos críticos podría resultar hasta autobiográfica por las similitudes entre los tres personajes principales con el padre y esposo de Mary Shelley, se centra en la historia de Mathilda que, a punto ya de morir, narra aquellos acontecimientos de su vida que definitivamente no serían fáciles de aceptar puede que en ninguna época, como el hecho de que su padre le hubiera confesado estar enamorado de ella. De esta novela diría más adelante la propia Mary que era “siniestra”.

Así también escribió dos obras de teatro, Proserpina y Midas (ésta publicada por primera vez hasta 1922); la novela histórica Valperga, o Vida y aventuras de Castruccio, Príncipe de Lucca (1823), la cual relata cómo este príncipe pretende atacar la fortaleza ficticia de Valperga, custodiada por la condesa Euthanasia de quien está enamorado. En esta obra se destaca la postura de Shelley respecto de la invasión imperialista y la libertad política de las naciones. En 1826 publicaría El último hombre, una novela de ciencia ficción que describe cómo el mundo del futuro es invadido por una plaga; y no volvió a editarse sino hasta 1965 por el interés de unos cuantos por leer la obra con la que más duramente fue castigada Mary Shelley debido, según señalan, por la dureza con la que fue tratada la temática.

Fue mucho más extensa la lista de obras que Mary escribió durante su vida, pero son las mencionadas aquellas que acompañaron su nombre más de cerca. A los 53 años, Mary Shelley muere de cáncer cerebral en la ciudad de Londres.

 

Créditos

Texto: Andrea García

Ilustración: Raúl Alejandro Dávila

Fecha de publicación: 
Viernes 30 de Agosto de 2019
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