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24 de julio de 1897- Natalicio de la piloto Amelia Earhart

Ilustración dedicada a la aventurera estadounidense de la aviación

Diez años después de que el estadounidense Charles Lindbergh fuera el primer piloto en sobrevolar en 1927 el océano Atlántico de oeste a este, Amelia Earhart intentaría lo propio sobre la línea ecuatorial saliendo desde California hasta Papúa Nueva Guinea, con sus respectivas escalas en el continente europeo y africano. Desafortunadamente no hubo un viaje de regreso que permitiera a la sociedad expectante de tal travesía escuchar de los labios de Amelia y de su copiloto, Fred Noonan, las impresiones que desde cielo y tierra pudieran haber registrado.

Amelia Mary Earhart nació el 24 de julio de 1897 en la ciudad de Atchinson, Kansas, rodeada de una naturaleza agreste y a la vez de resistentes campos de cultivo de maíz y trigo. Acompañada principalmente por sus abuelos maternos durante su infancia, se cuenta que a la pequeña Amelia le gustaba reunir recortes de periódicos en donde figuraran mujeres famosas reconocidas por emprender aventuras que en ese tiempo sólo eran posibles para los hombres.

Debido a desavenencias familiares, Amelia, su hermana menor Muriel y su madre mudaron su residencia a Chicago en 1914, año en el que curiosamente en esa ciudad un dirigible pilotado por Roy Knabenshue se elevó sobre la mancha urbana, mientras un hombre y su cámara iban registrando en 8 minutos la vista aérea desde el mismo dirigible. Quizá la joven Amelia tuvo la fortuna de presenciar el momento, para nosotros ahora histórico, que desde la comodidad de nuestros dispositivos móviles podemos revivir.

En ese mismo año, inicia la Primera Guerra Mundial, una confrontación bélica que sacudió los ánimos y corazones de quien estuviera directa e indirectamente implicado, y Amelia decide, junto con su hermana, enrolarse como voluntaria en el cuidado de los pilotos heridos en combate. Ya en 1920, y reunida toda la familia en California, Amelia asiste en compañía de su padre, Samuel Earhart, a un espectáculo aéreo en donde no desaprovecha la oportunidad de subir a un biplano y volar sobre Los Ángeles. Cuentan sus biógrafos que dicha experiencia la conmovió de tal manera que decretó que una vez arriba, sabía que de ahora en adelante debía volar. 

Luego de ahorrar lo suficiente, Amelia toma sus primeras clases de vuelo, y seis meses después, perseverancia al hombro, realiza su primer vuelo en el Canary (así nombrado por ella): un biplano amarillo Kinner Airster. El 15 de mayo de 1923 la Federación Aeronáutica Internacional le extiende una licencia de piloto, y con ello se convierte en la décimo sexta mujer en obtener el permiso. Cabe recordar que es en la década de los años 20 que en Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otras naciones grupos de mujeres van consolidando una posición más autónoma respecto de los roles establecidos para ellas por las sociedades conservadoras de aquel tiempo.

Para el año de 1927, y con las palabras del periódico The Boston Globe, Amelia Earhart era “la piloto más rápida de Estados Unidos”, quien no sólo tenía a su favor 500 horas en el cielo sin percance alguno, sino que además promovía con intensidad la aviación entre las mujeres. En 1928, un capitán llamado Hilton H. Riley, a través de una llamada telefónica, pregunta a Amelia si le gustaría ser la primera mujer en cruzar el Atlántico. Seguramente sin dudarlo, responde que sí, y es en ese año cuando en compañía de los pilotos Wilmer Stultz y Louis Gordon, Amelia vuela en la nave Friendship (Amistad, en español) desde Terranova y Labrador en Canadá, hasta Burry Port en Gales.  

En 1932, casada ya con el publicista George Putnam, Amelia es condecorada con una medalla de oro por la National Geographic Society al ser la primera mujer en volar sobre el Atlántico, sin parar y sin copiloto; desde Canadá hasta Irlanda. Los años y vuelos transcurren, y en 1937 llega el gran desafío para su carrera: recorrer sobre un Lockheed modelo 10 Electra la ruta marcada por la línea ecuatorial y dar la vuelta completa al mundo.

El 17 de marzo de ese año, Amelia Earhart y Fred Noonan, piloto estadounidense, despegan de Oakland, California con rumbo a Miami, Florida para, de ahí, iniciar el itinerario planeado. Sin embargo, la última transmisión de su bitácora de viaje fue el 2 de julio -cerca de las Islas Nukumanu, en el país de Papúa Nueva Guinea- con el mensaje “We are running on line north and south” (en español, “Estamos corriendo en línea norte y sur”). No tardaron en iniciar las labores de búsqueda ante una probable colisión, pero el 19 de julio después de una inversión de 4 millones de dólares, el gobierno estadounidense detuvo las tareas de rescate.

Mucho se ha especulado acerca de dónde pueden encontrarse los restos de ambos pilotos; no obstante, estudios forenses recientes señalan que las osamentas halladas en 1940 en la isla Nikumaroro podrían corresponder en un 99% a Amelia Earhart, mientras que del piloto Fred Noonan no se tiene mayor información.

A más de ocho décadas de distancia, el misterio sigue vivo en la conciencia colectiva que recuerda a Amelia Earhart como la primera mujer piloto en dar la vuelta al mundo. Mientras el enigma se resuelve, y damos vueltas al asunto, pensemos en Amelia como un ave, cual Ícaro moderno, que le fue posible escudriñar desde las alturas “la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae” en palabras del poeta Vicente Huidobro.

Amelia Mary Earhart nació el 24 de julio de 1897 en la ciudad de Atchinson, Kansas

Créditos

  • Texto: Andrea Anahí García
  • Imagen: Angie Fernández

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

 

Fecha de publicación: 
Martes 24 de Julio de 2018
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