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24 de febrero de 2008 – Fidel Castro renuncia al poder en Cuba

Un artículo especial en el décimo aniversario de este suceso. De clic para leerlo.

Cuando la revolución cubana triunfó, el 8 de enero de 1959, con Fidel Castro a la cabeza, se hizo la promesa de elecciones libre en cuanto el país estuviera estable. Nunca se celebraron. Si bien es cierto que la precariedad se convirtió en un modo de vida en Cuba tampoco había considerables disturbios o disidencia organizada que impidiera un proceso electoral. Fidel Castro se instaló -para bien y para mal-como la máxima autoridad en la isla y todos creían que no lo dejaría hasta su muerte. Abdicar era privilegio de reyes –o en el siglo XXI de Papas- pero hasta en eso fue Fidel un revolucionario; para sorpresa de todos, el 24 de febrero de 2008 renunció a la presidencia por motivos de salud. Murió a los 90 años, siendo figura de reverencia dentro de Cuba, en su casa en La Habana el 25 de noviembre de 2016.

Cuando dejó el poder Fidel -como todos aún lo llaman en Cuba-era la persona que más tiempo había estado en el poder en el mundo, con excepción de la reina Isabel II de Inglaterra; su impacto no está relacionado con el poder en una isla en el Caribe con tan sólo 11 millones de habitantes, 25% menos de los que viven en la Ciudad de México.

Antes de entrar triunfante en La Habana, Fidel Castro Ruz ya era una figura mítica que exacerbaba la imaginación del mundo. Era el revolucionario, joven, atractivo y barbado que luchaba contra el dictador Fulgencio Batista que mantenía a Cuba como su feudo personal para ganancia de los estadounidenses e ínfimos servicios para la población. Para las derechas del mundo, Fidel era el demonio mismo, enviado por Moscú para implantar el comunismo en América Latina; pero la represión de Batista había superado toda defensa posible. Era el rebelde que había dirigido, en 1953, el ataque fallido al Cuartel Moncada, y sentenciado a 15 años de prisión. “La historia me absolverá” fue la ahora mítica respuesta.

Un año después Batista le concedió la amnistía con un exilio forzado. México lo acogió y le dio apoyo suficiente para comprar un viejo yate - el Granma-. En él volvió a Cuba acompañado por el Ché Guevara y otros 70 hombres que se internaron en las estribaciones de Sierra Maestra. Aún entonces Castro era un orador extraordinario y un maestro en el uso de los medios; vivía en la clandestinidad y eran frecuentes los reportes de su muerte, en lugar de hacer campañas locales contactó a The New York Times, enviaron a un periodista a entrevistarlo y publicaron 3 artículos. Esta fue su presentación en el mundo y el inicio de la leyenda que se cimentó con la salida de Batista al exilio y el triunfo de la revolución cimentada tanto en enfrentamientos con el ejército como en la admiración y esperanza que inspiraba en todos los cubanos.

El nuevo gobierno empezó con un acto de justicia - el juicio de alrededor de 500 oficiales de Batista- seguido de lo que parecía una revancha –la ejecución televisada de los mismos-. Seis meses más tarde toda la tierra cultivable fue expropiada, un año después se aceptó petróleo de los soviéticos y dos años después los Estados Unidos de América rompieron relaciones diplomáticas con Cuba e iniciaron un bloqueo económico.

Durante los años sesenta Cuba vivió una transformación social única. Los campesinos y trabajadores de los ingenios – el primer y casi único producto de la isla era el azúcar- menospreciados por décadas se convirtieron en una clase media que tenía acceso a la educación y vivienda.

Después de bloquear la invasión norteamericana a Bahía de Cochinos, Fidel Castro y su gobierno fueron la peor pesadilla de 11 presidentes estadounidenses y - según su versión –llevaron al mundo al borde de la guerra nuclear. Desde entonces Cuba se convirtió en el ideal de unos y una aberración para el exilio que -cada vez más nutrido- llegaba a Miami, Florida.

Cuando Fidel renunció al poder -años después de convertirse en presidente que vestía traje tradicional y no fatigas de combate-dejó en su lugar a su menos carismático pero más pragmático hermano Raúl. No hubo cambios dramáticos pero se iniciaron pláticas con los Estados Unidos y Cuba empezó a abrirse al comercio con todo el continente. El cambió había empezado.

¿Cuándo dejó de ser Fidel el revolucionario, para convertirse en Fidel el dictador? Para algunos cuando abandonó al Ché Guevara en las selvas de Bolivia; para otros cuando empezó a censurar textos o bloquear la libre expresión; varios más lo abandonaron –al menos ideológicamente- cuando encarceló a disidentes y desilusionó a muchos cuando las elecciones no llegaron nunca. Sin embargo, para muchos, convencidos por la erradicación del analfabetismo y la desnutrición, los niveles alcanzados en educación, ciencias y artes siguió siendo El Comandante Fidel, el líder más grande de América Latina en el siglo XX, hasta el día de su muerte.

Ilustración conmemorativa por este momento histórico

Créditos

  • Texto: Lucy Virgen
  • Ilustración: Omar López Cárdenas

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

 

Fecha de publicación: 
Sábado 24 de Febrero de 2018
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