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Período vacacional de invierno - 21 de diciembre de 2018 al 8 de enero de 2019

La tradición de dar

Actualmente se celebra la Navidad el 25 de diciembre, y uno de los detalles característicos de estas festividades decembrinas es el hacer regalos a otros. Esta tradición tiene diversos orígenes, de los cuales generalmente destacan tres: las fiestas de Roma, San Nicolás y los Reyes Magos.

En la antigua Roma, se conocía como Saturnales o Saturnalia a la celebración de 7 días –del 17 al 23 de diciembre–, que se efectuaba en honor a Saturno, dios de la agricultura. Era la época del año en que se daban por concluidas las tareas de siembra. Durante esta semana, en el frío y la oscuridad del invierno, el pueblo levantaba su espíritu con bebida y comida en exceso y, además, entre los habitantes se repartían obsequios los unos a los otros. De entre ellos, los regalos más populares eran las velas de cera: símbolo de la luz que aparta la oscuridad y anuncia un nuevo año; las cuales además eran utilizadas en un juego que consistía en apagarlas mutuamente. Los niños también recibían presentes que bien podían ser figuras de madera o de arcilla.

Por otro lado, esta tradición también podría tener su origen en la vida y obra de Nicolás de Myra, quien fuera un obispo nacido en Patara, región de Licia (actualmente Turquía), y del que se estima que vivió entre el año 270 y el 352. A Nicolás se le venera como un santo desde el siglo VI por su generosidad hacia los pobres y necesitados; de ahí que se le conozca como San Nicolás. De los milagros que se le atribuyen, el más importante para la tradición relata cómo ayudó a una familia que se encontraba en la ruina, al dejar monedas de oro en las medias de lana que las hijas de la familia habían colocado sobre la chimenea para que se secaran. Se cree que de esta historia viene la tradición de colgar calcetines o dejar zapatos para recibir regalos en Navidad.

Extendiéndose esta tradición por toda Europa, ahora se acostumbra que, en la noche del 5 de diciembre, los niños dejen sus botas para tal propósito: si fueron buenos, recibirán dulces, frutas y un San Nicolás de chocolate; de lo contrario se les dejará una vara o una caña.

Sin embargo, en tiempos recientes, la figura generosa y humilde de San Nicolás ha sido reemplazada por la del consumismo. Este santo fue introducido a los Estados Unidos a principios del siglo XIX con el poema “Una visita de San Nicolás”. A finales del siglo, y en parte por influencia del proceso de la Guerra Civil que atravesó el país, ya se podían encontrar en las tiendas departamentales a los “Santa Claus”, palabras que se derivan de Sinterklaas: la traducción de las lenguas germánicas para San Nicolás. Finalmente, su imagen actual apareció entre los años de 1920 y 1930, presentada así por la publicidad de la empresa trasnacional Coca-Cola.

Por último, la tradición de hacer regalos también se atribuye al nacimiento de Jesús, pues la religión cristiana considera como regalo invaluable el hijo que Dios envió a la Tierra, y, en segundo lugar, por lo que se refiere a las escrituras acerca de Melchor, Gaspar y Baltasar, los Reyes Magos que se presentaron ante Jesús. De acuerdo con esta festividad ibérica (España y Portugal), se entregan los regalos el 6 de enero, aunque por herencia también se practica así en muchos países latinoamericanos. Los presentes en la epifanía, palabra cuyo origen griego nos remite a “manifestación” o “revelación”, son una representación simbólica de las ofrendas entregadas a Jesús: oro, incienso y mirra. El incienso era el perfume que se usaba para la adoración, el oro era asociado con los reyes, y la mirra era utilizada para los entierros.

Y respecto de la fecha del 25 de diciembre, fue la Iglesia católica quien delimitó ese día para celebrar la natividad (nacimiento). El responsable fue el papa Julio I, quien pidió en el año 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio 4 años más tarde (Blázquez, Montero y Martínez-Pinna, 1993). Por otro lado, como resultado de las distintas celebraciones de las zonas oriente y occidente del imperio, paulatinamente se unificaron dejando la nochebuena como festejo del nacimiento, y la epifanía como la festividad en la que se entregan obsequios.

Aunque no es posible contar con la información del origen preciso de la tradición de dar, el alcance de estas festividades va mucho más allá del materialismo actualmente imperante. A propósito, es memorable el hecho conocido como “La tregua de Navidad”, que tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial, en la Navidad de 1914, en el frente occidental en donde se enfrentaban las tropas del imperio alemán y el imperio británico. La tregua se dio cuando las tropas comenzaron con su celebración cantando villancicos, y las tropas opuestas respondieron cantando en su propio idioma. La tregua ocurrió incluso en oposición a las órdenes de sus superiores, y son muchas las historias que se cuentan acerca de la paz pactada de esa noche, desde partidos de fútbol entre ambos bandos hasta pequeños intercambios de alcohol y cigarros en mutuo respeto.

Vale también recordar que no solo en lo material podemos acercarnos a los demás, también podemos hacerlo con nuestra presencia ofreciendo lo mejor de nosotros como regalo; eso expresa también el espíritu de esta fiesta.

Referencia bibliográfica:

Blázquez, J., Montero, S. y Martínez-Pinna, J. (1993). Historia de las religiones antiguas. Oriente, Grecia y Roma. Madrid: Cátedra.

Créditos

  • Texto: Gabriel Alcántar Cortéz
  • Imagen:

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

Fecha de publicación: 
Martes 18 de Diciembre de 2018
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