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11 de junio de 1910 – Natalicio del investigador oceanográfico Jacques-Yves Cousteau

Ilustración dedicada al explorador submarino francés Jacques-Yves Cousteau

Vivimos en un planeta azul, gracias a que la Tierra es más de 70% de agua de los océanos. Si comparamos, tendríamos que saber que por cada kilómetro cuadrado de superficie terrestre existen más 2.4 de territorio cubierto por agua; es decir 361, 132,000 km2. Los océanos del mundo tienen una media de profundidad de 3,900 metros y en algunos puntos esta distancia llega a ser mayor, como en el abismo Challenger –cerca de las islas Marianas– en donde su profundidad es de 11 mil metros. Con estas consideraciones, los científicos estiman que el volumen de los océanos es de 1,300 millones de kilómetros cúbicos. En contraste, la humanidad –hasta la fecha– solamente ha explorado 5% de los océanos; esto es por la dificultad que representó por mucho tiempo realizar esta tarea. Sin embargo, fue gracias a la determinación e ingenio de un hombre que el mundo puso su atención en las profundidades del mar; nos referimos a Jacques-Yves Cousteau.

Nació al sur de Francia, en el poblado de Saint- André-de-Cubzac, localizado a una corta distancia de Burdeos, el 11 de junio de 1910. Cousteau al cumplir los veinte años —en el período de entre guerras– se enlistó en la Academia Naval Francesa, y sirvió a ella en las colonias francesas en el extremo oriente como piloto naval. Su vida tuvo un cambio de dirección tras sufrir un accidente automovilístico a los 26 años, por lo que fue relevado de sus responsabilidades para asignarle tareas fuera del campo de batalla. Durante este período, Cousteau se sometió a un enérgico programa de natación con el propósito de fortalecer sus brazos. Al estallar la Segunda Guerra Mundial participó como espía al servicio de la Resistencia Francesa  mientras realizaba tareas de exploración del mar.

Jacques Cousteau conoció en esa época a su compatriota, el ingeniero Émile Gagnan. Juntos trabajaron en un mecanismo que permitiera a los buzos mayor libertad para llevar a cabo la exploración subacuática. Hasta ese entonces, quien quisiera adentrarse al océano tenía que emplear un equipo compuesto por una escafandra conectada a un largo tubo para respirar aire del exterior. Así, Gagnan y Cousteau inventaron un dispositivo que lo bautizaron como aqua-lung (pulmón acuático) que consistía en una mascarilla conectada a un tanque de oxígeno que el buzo podía cargar en sus espaldas. Este invento revolucionó la forma en que se podía explorar las profundidades del mar, pues no sólo se podía permanecer más tiempo sumergido de forma segura sino que también permitía al explorador acercarse y ver de cerca los ecosistemas marinos en vivo, algo que antes era imposible; lo que obligaba a los investigadores a trabajar con muestras de especímenes que extraían y posteriormente secaban para su conservación. Su invento fue patentado en 1943.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, Cousteau ayudó a la fuerza naval francesa a limpiar de minas submarinas y aprovechó entre cada misión para perfeccionar los sistemas de exploración y, de paso, realizar filmaciones de las mismas. En 1948 hizo equipo con Philippe Tailliez, colega de Cousteu y pionero del buceo, para realizar una expedición en el Mar Mediterráneo con el fin visitar los restos del barco Mahdia –un navío que naufragó en las costas de Túnez con una carga de tesoros de la antigua Grecia–, y fue la primera ocasión en que fue empleado exclusivamente los sistemas autónomos para buceo. La misión fue todo un éxito.

Con el tiempo, Jacques Cousteau se dio cuenta que era necesario hacerse de más fondos económicos para continuar con sus expediciones y fue así que publicó en 1953 su libro El mundo del silencio en donde presentaba al público los resultados de sus expediciones acuáticas. Este libro despertó el interés mundial que años después –junto con el director Louis Malle– se hizo la adaptación para el cine con el mismo título en el año 1956. El documental fue ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el premio Oscar al mejor documental.

La fama le permitió continuar con nuevas expediciones submarinas. A bordo del Calypso –su buque de exploración oceanográfica– recorrió todos los mares, y dio a conocer al mundo sus descubrimientos en libros, documentales y populares series de televisión. Cousteau sirvió de inspiración para que más personas se dedicaran al estudio de las profundidades del mar y de los seres que en él habitan y, como consecuencia, descubriendo nuevas áreas de conocimiento.

A lo largo de su vida, Cousteau recibió muchas condecoraciones y honores por parte de instituciones y gobiernos; especialmente por sus campañas para defender las zonas naturales del mundo como por ejemplo la defensa de la Antártica contra la explotación mineral. El capitán Jacques-Yves Cousteau falleció el 25 de junio de 1997 en París; en su funeral recibió los más grandes honores del gobierno francés.

Ilustracion dedicada a JacquesCousteau

Créditos

  • Texto: Marco Sierra
  • Imagen: Felipe Neville

CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión.

 

Fecha de publicación: 
Lunes 11 de Junio de 2018
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