Escudo de la Universidad de Guadalajara
Formulario de búsqueda

 

7 de junio de 1848 - Nace el pintor francés Paul Gauguin

Lo invitamos a leer el articulo dedicado al pintor port impresionista frances en su aniversario.

Pintor a fuego lento. Paul Gauguin.
 

“Cuadros que son al mismo tiempo arte y pecado…”
Van Gogh.

clic para ampliar la imagenLa reverberación solar en los trópicos, alteró para siempre el modo de percibir la realidad de Monsieur Gauguin. Los volúmenes expuestos a esa grosera luz sin un ápice de decoro o de vergüenza, suelen cobrar más corporeidad y nitidez. Son contundentes y se aprecian en toda su naturalidad y su franqueza. La sombra en las umbrías selvas ecuatoriales no es sombra simplemente, ya sea aquí, a la vuelta de la esquina, en la Martinica, o en las lejanías frutales de la Polinesia. La sombra es el refugio cómplice del calor abismal, la intimidad y la frescura, el olor a hojas maceradas, a especias y a cuerpos cercanos. A humo y fogón, a peces sobre las brasas, a frescas aguas de frutas y hierbas fermentándose en cántaros de barro.

clic para ampliar la imagenLos trópicos son las tierras de la sed en todas sus variantes. Las pieles de poros abiertos tienen sed de contacto. Abarcan el espacio los cuerpos de las gentes de las tierras calientes sin mesura. Se desperezan, se desgonzan a todo lo largo y a todo lo ancho, abusiva y majestuosamente, más allá de lo políticamente correcto. Aquí los cuerpos son macizos, gruesos, de carnes apretadas y de bellezas raras o escondidas, de mamey o de níspero. No se compadece la solana en el día ni cesa la sed durante la noche, cuando arden luces tenues bajo los techos de palma y canta la manigua como un solo ser con millares de voces y de ojos y el llamado del sexo se hace más y más acuciante, y su consumación a veces lenta y otras urgente, ha de ser siempre húmeda de agua de tinaja, trueno de frescor que anuncie la inmediata tormenta.

Clic para ampliar la imagenLlueve caliente. Y es más difícil despertar, porque la vida en el calor y el sueño pesado, se parecen.

Hubo quien sintiera y pintara todo ello, solamente porque Monsieur Gauguin se enmaniguó. El verbo describe en mi país a quien claudica a la fascinación morbosa que ejerce la selva o al llamado fatal de su misterio, para perderse en ella en una alucinación definitiva, sin pasado o futuro. Sin relojes.

Monsieur Gauguin se “enmaniguó”, sí, pero siguió atado a la realidad de su racionalidad francesa, por el hilo de su pintura luminosa y lasciva, renuente a traducir los espejismos delicados del Impresionismo o los divergentes tanteos posimpresionistas para abrir caminos al arte del siglo venidero. El clímax de su pagano atrevimiento, su más sensual blasfemia es, quien lo duda, su divina y pagana Orana María, esa virgen salvaje, de pies inmensos, una de las cobrizas y seguras madres del Muralismo Mexicano.

clic para ampliar la imagenEl niño que fue Monsieur Gauguin se asomó al brillo de los ojos esquivos de las limeñas, tentaciones de luto, embozadas en sus mantillas misteriosas, caminando hechas sombras furtivas, por las calles de la Ciudad de los Reyes. El anciano cocido en todos los sopores de Tahití que fue Paul, se extasiaba por el contrario, frente al espectáculo sensual de la carne como fruta abierta en un frutero expuesto sin recato a la avidez de todas las miradas. Especialmente de la suya.

Afortunado, arisco, goloso, poeta y viejo fauno.

clic para ampliar la imagen

Enlaces de interés

Créditos

  • Texto: Alfredo González Reyes - Artista plástico, diseñador, guionista y profesor universitario colombiano; galerista hace añales y varias veces reincidente en  periodismo cultural, para prensa y televisión educativa.
  • Ilustración: Silvana Soffchi

​CGTI - Unidad de Desarrollo de Procedimientos y Apoyo a los Sistemas de Gestión

Fecha de publicación: 
Miércoles 07 de Junio de 2017
Compartir en Google Plus