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15 de julio de 1904 - Fallecimiento del médico, escritor y dramaturgo ruso Antón Chéjov

Ilustración del tributo a Antón Chéjov

Millares de recuerdos imprevistos hormigueaban en su cabeza ardiente.

¿De dónde habían salido todos esos recuerdos?

¿Acaso los habían despertado esos ojos, con su amor y su súplica?

ANTÓN CHÉJOV

El siglo XIX entraba a su segunda mitad, y le daba luz a los grandes creadores de la novela, del cuento, del teatro. El tiempo corría sin mesura, pero con toda la precisión. El viejo continente rebosaba de continuos cambios, el pueblo reclamaba justicia, o al menos acallar los gritos de un cuerpo que reclama alimento. Esos gritos solo eran el aviso de un próximo cambio, un radical cambio; solo existe una manera de explicarlo y es simplemente hacerlo.

El gélido clima de Taganrog en Rusia, muy cerca del mar Azov, y con apenas unos días del mes de enero de 1860, nace el tercer hijo de Pavel y Yevgeniya Chekhov, al cual llamarían Antón. Las gélidas temperaturas forjan el carácter de una familia numerosa, pero con todo un porvenir a cuestas y lo necesario para seguir viviendo.

Con escasos recuerdos felices, transcurrió la infancia de Antón, pues se hizo responsable a temprana edad del comercio familiar. Un par de deudas por saldar del padre hace que tengan que emigrar a Moscú para evadir los adeudos. El futuro acechaba al joven Antón; la vida rural, será puntual en su obra. El centro del país demandaba talento, pero Antón aún se mantenía al margen. Con un apoyo moderado, alcanza a su familia en Moscú, para estudiar medicina.

Las inquietudes de Antón se filtraban al igual que la necesidad de sostener sus estudios en la Universidad de Moscú, así que probó suerte en diferentes periódicos con breves cuentos, que caminaban a la par que su carrera como médico. La enfermedad se apoderó del cuerpo de la brillante mirada del joven, la tuberculosis azoraba a una gran población del imperio ruso, dejando una huella en Antón.

Las publicaciones en periódicos resultaban redituables, relatos breves de situaciones cotidianas. Desde luego son notables las repercusiones que tenía la literatura francesa en la joven obra del ruso, causadas por el realismo y naturalismo que fueron anidadas por el bien aventurado Gustav Flaubert y su discípulo Guy de Mauppasant. Mientras el primero se cimentó en la novela, el segundo se concentró en el cuento. Es fácil recordar la obra máxima que cimbra los huesos causado por el miedo de la venida de El horla, publicada en 1882.

Para esas fechas, con escasos 22 años, Antón publica en el semanario de Moscú El Provecho Mundano, el relato “Flores tardías” y lo firma como A. Chejonte. El tema de los seudónimos será una constante en su carrera como escritor.  En esta novela breve, de manera magistral, el joven maestro de las letras rusas, pone a relieve dos grandes tópicos: la decadencia de la clase aristócrata y el destino que finalmente se afianza a los patrones de la inagotable naturaleza humana. Con crueldad necesaria para crear la esencia de los personajes, Antón, o mejor dicho Chejonte, muestra el camino que decidió recorrer en el universo literario.

Sin embargo, a diferencia de los grandes maestros, como Dostoyevski que puso a relieve la maldad y el decadentismo de una sociedad que no se reconocía entre las sombras, Chéjov decide darle un vuelco a esos arquetipos de la sociedad. Y se enfoca en lo que se considera comedia en el teatro, sin llegar al absurdo, pues la crítica social es ineludible. Construye la tríada perfecta con La gaviota (1896), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1904).

Los años corrían y la tuberculosis avanzaba, dejó de ejercer como médico, pues era un constante riesgo, y para 1888 con la publicación de la novela corta La estepa y su primera obra de teatro Ivanov, recibe el premio Pushkin. Este reconocimiento lo llena de prestigio, y gran responsabilidad; estaba en sus manos el porvenir en la creación literaria del teatro ruso.

La experiencia en la dramaturgia lo hace ir un paso más allá, por lo que escribe La gaviota (1896), bien llamada una comedia en cuatro actos. Bien coqueteó con la llamada metaficción, pues tendrían que pasar escasos 30 años para que el italiano Luigi Pirandello, lleve a escena Seis personajes en busca de un autor. Para desfortuna de Antón, su trabajo en La gaviota no fue aceptado; la exquisita obra no fue apreciada, pues no llegó a un buen aterrizaje escénico. Fue un par de años después que la obra paró en manos de gran director Konstantín Stanislavski; mismo que exploró otras fuentes para incursionar en la llamada cuarta pared. La dupla de Chéjov con Stanislavski, fue esencial en la carrera del segundo, pues logró derrumbar y explorar terrenos vertiginosos en el mundo del teatro, tanto a nivel actoral como de dirección.

La última década del siglo estaba por entrar, cuando publica uno de los relatos más aclamados de su creación La dama del perrito (1899), en la revista El pensamiento ruso. Sigue una línea temporal ecuánime y lineal donde narra la apasionante relación entre Gurov y Anna. Sin duda un homenaje a las tres mujeres que cambiaron la literatura universal: Emma Bovary, Nana y Anna Karenina. Ese mismo año conoce a su futuro esposa, la actriz Olga Knipper, misma que interpretó diferentes papeles femeninos creados por la pluma de Antón.

La enfermedad del escritor avanzaba y tras una fuerte crisis, se le recomendó cambiar de estilo de vida. En su familia existían antecedentes de tuberculosis, y durante un tiempo justificó los sangrados por su ritmo de trabajo en el teatro, pero la verdad su salud apremiaba y sus excusas eran poco creíbles.

En el verano de 1904 viaja con su mujer a los baños termales de Badenweiler en Alemania, esto con recomendación médica y con intención de mejorar su estado físico. Las últimas cartas que le escribe a su hermana Masha, resultan entusiastas respecto a su casi nula recuperación.

El hombre que vivió la segunda mitad del siglo XIX, compartiendo creación con grandes del teatro como Stanislavski y de la literatura Máximo Gorki, se despidió de las tablas el 2 de julio de 1904, con cuarenta y cuatro años.

 

Referencia bibliográfica

Chéjov, A. (2012). Flores tardías y otros relatos (Trad. Fernando Otero). España: Alba Clásica.

 

Créditos

  • Texto: Isabel Juárez-Vallarta
  • Ilustración: Raúl Alejandro Dávila
Fecha de publicación: 
jueves 15 de julio de 2019
 

 

Fecha de publicación: 
Lunes 15 de Julio de 2019
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