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15 de agosto de 1769 - Natalicio del militar y estadista francés, Napoleón Bonaparte

Ilustración de Napoleón Bonaparte

Francia tiene entre sus hijos ilustres una gran cantidad de personajes que destacaron por su carisma, inteligencia, belleza y habilidades; la gran mayoría nacidos dentro de los límites geográficos de dicho país. Sin embargo, existe un personaje que ha destacado a través de los años por sus proezas militares, su astucia e inteligencia en el campo diplomático y, sobre todo, por su escalada social que lo llevó a ser líder de un gran territorio europeo. Irónicamente, este hijo de Francia no era ni de cerca un francés de generaciones atrás, sino un extranjero que, sabiendo utilizar sus habilidades logró –siendo corso–, convertirse en emperador de los franceses; hablamos de Napoleón Bonaparte.

De familia italiana, y apellido Buonaparte, Napoleón nació en el seno de una familia noble de la isla de Córcega, apenas un año después de que Francia hubiera conquistado este territorio. Estas raíces italianas lo seguirían toda su vida: en el idioma, por ejemplo, ya que su francés siempre tuvo un marcado acento mediterráneo que era motivo de burlas en el colegio, pero que logró utilizar a su favor para hacer frente a estas bromas. Su padre, abogado, formaría parte de la corte de Luis XVI en Versalles, lo que permitió que los hermanos, ahora con el apellido francés Bonaparte, estudiaran en París; sitio en donde el joven Napoleón ingresó a la Escuela Real Militar donde se especializaría en artillería.

En 1793, viviendo en Córcega con el grado de comandante de voluntarios de la isla, Napoleón provocaría diversos conflictos políticos que lo harían volver a Francia, sitio donde comenzaría a participar en diversas acciones militares que lo subirían de rango; hasta el momento en que una protesta en París le permitió demostrar sus habilidades con la artillería; hecho que le significaría gran respeto por parte de las tropas, y lo acercaría a la que fuera su esposa, Josefina.

Son famosas sus campañas en Italia y Egipto, aceptadas con el objetivo de alejarlo de la política francesa, que fueron un ejemplo de traiciones y alianzas políticas. Napoleón logró conquistar prácticamente todo el territorio italiano, así como Egipto y zonas aledañas en Siria. Sin embargo, fueron las campañas sangrientas en donde su ejército fue disminuyendo, y la situación política vulnerada en Francia lo que lo hizo volver.

En París, tras una alianza, Napoleón realizó un golpe de estado que le permitió tomar el control del gobierno junto a Emmanuel-Joseph Sieyès, quien ingenuamente pensaba dirigir Francia, ya que Napoleón al lograr el golpe, redactó una constitución que lo nombraba Primer Cónsul, es decir, el puesto con mayor autoridad; lo cual reafirmaría en una nueva constitución para nombrarse Primer Cónsul Vitalicio. Quizá una decisión soberbia, pero que le daría a Francia un tiempo de paz. Napoleón reorganizó internamente a Francia, dictó leyes para la educación superior y la apertura de un banco central; así como dejó uno de los legados judiciales más importantes, el código napoleónico.

Su búsqueda de grandeza lo llevó a autoproclamarse emperador de los franceses, lo que provocaría su declive, ya que los demás países europeos temían lo que Napoleón podría hacer después, por lo que se unieron en coaliciones contra Francia. Sin embargo, a pesar de derrotas como la de Trafalgar, Bonaparte fue avanzando sobre Italia, Austria o Polonia, donde fue colocando a sus hermanos, estratégicamente, para que lideraran los territorios conquistados.

Tras convencer a España de que necesitaba conquistar Portugal, logró entrar a territorio español y anexarlo al imperio, bajo el mando de su hermano José, situación que generaría la guerra de independencia en España, y posteriormente el movimiento libertador en la Nueva España. Tras esto, Napoleón avanza sobre los austriacos, ganando este territorio y posteriormente casándose con la hija de José I de Austria. El matrimonio con María Luisa de Habsburgo buscaba lograr enlazar su descendencia con una de las casas reales más antiguas de Europa, consolidando de esta manera que su sangre fuera mezclada con la nobleza europea, y así ser aceptado entre las monarquías europeas.

Con este vasto imperio, Napoleón empezó a introducir en todos los territorios el código napoleónico, abolió el feudalismo y la servidumbre, estableció una libertad de cultos y otorgó una constitución a todos sus dominios. Inició el voto masculino universal, así como la creación de parlamentos y declaraciones de derechos ciudadanos. Instituyó un sistema de educación libre, así como escuelas enfocadas en las artes y ciencias, que recibían un apoyo del estado para desarrollar el pensamiento científico.

Sin embargo, esto no fue suficiente; Rusia comenzó a tener discordancias con Napoleón e inició una guerra. Napoleón marchó sobre Moscú, pero su avanzada era cada vez más débil, lo que lo llevó a volver a Francia. Pero esta campaña le costaría al ejército francés, la pérdida de medio millón de efectivos, debilitando su poder militar; mientras Austria, España, Polonia, Portugal y Rusia se aliaban para atacar a la Grande Armée, a quien derrotaron en Leipzig el 16 de octubre de 1813.

París fue tomada, y Napoleón obligado a abdicar; situación que lo llevó a su primer exilio en la isla de Elba, alejado de su esposa María Luisa y su hijo. Francia instaló a Luis XVIII, lo que provocó en Napoleón la inquietud de volver a Francia, aprovechando el rechazo de los franceses a una monarquía borbónica. Escapó de Elba y llegó a territorio francés el 1 de marzo de 1815; comenzaban así los denominados Cien Días.

Bonaparte logró recuperar poder y a su ejército, promulgó una nueva constitución más liberal y buscó, desafortunadamente, volver a atacar a los aliados, lo que culminaría en la desastrosa batalla de Waterloo en junio de 1815.

Fue encarcelado y exiliado en la isla de Santa Elena, apenas un mes después de la derrota; ahí, en su soledad y lejos de las tierras donde triunfó, Napoleón dictó sus memorias y esperaría su muerte, la cual llegó seis años después en mayo de 1821.

Napoleón fue un hombre de gran astucia e inteligencia, pero también una víctima de su propia ambición; logró grandes avances para Francia, pero también las campañas más sangrientas en la historia del país galo. Hoy, con el paso de la historia, Francia le rinde homenaje a uno de sus hijos adoptivos más ilustres, reposando bajo el altar del patrono de Francia, y a la sombra de una de las cúpulas más brillantes de la Ciudad Luz.

Natalicio del militar y estadista francés, Napoleón Bonaparte

 

Créditos

  • Texto: Luis Carlos Zea
  • Ilustración: Felipe Neville & Raúl Alejandro Dávila

 

Fecha de publicación: 
Jueves 15 de Agosto de 2019
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